miércoles, 30 de enero de 2008

Donde llega el Camino - Cap. 1d.

Se levanto y tomándolo de la mano lo llevo hacia la puerta que conducía al interior.
La pareja se había marchado hacia rato, y el barman hacia los últimos arreglos del día en la barra, para luego cerrar el bar.

Al pasar la puerta surgía un pasillo que hacia la derecha conducía a la cocina y dependencias propias del bar y hacia la izquierda daba a la zona intima.

La noche iba de sorpresa en sorpresa, luego de esta inesperada invitación, el lugar al que arribaron era aun más sorprendente.
Al atravesar otra puerta y dejar atrás el pasillo que los traía desde el bar, llegaron a una amplia recepción, iluminada suavemente y decorada con gran gusto.
Un cuadro con un motivo Wagneriano comandaba una de las paredes, dando paso a un inmenso salón donde llamaba la atención una inmensa pantalla de televisión de extraño diseño.
En una esquina de la sala en cuestión, estaba puesta una mesa con la cena para dos personas servida.
Los cubiertos y la vajilla eran de gran riqueza y calidad.
-Estoy sorprendido, donde estamos.
-En mi casa, te agrada?
-Si no esperaba algo así en este lugar.
Ella lo invito a sentarse y le dijo -cómo en la vida no todo lo que reluce es oro, ni todo lo que es oro reluce.

El empezó a preguntarse si realmente todo estaba bien.
Desde luego, la situación en la que se encontraba era muy extraña, pero todo había sido extraño en los últimos meses.
Al concluir la cena el cansancio producto del stress y la caminata amenazaba con vencerlo y no podía evitar quedarse dormido.
Ella se dio cuenta y lo condujo a un dormitorio, despidiéndolo con un descanse mañana todo se vera mejor.
El apenas alcanzo a desvestirse antes de caer en un sueño profundo.

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