miércoles, 20 de febrero de 2008

Donde Llega el Camino - Cap. 1e.

Braian se despertó, confundido sin saber bien donde se encontraba, con la sensación de haber pasado la noche de pesadilla en pesadilla.

Le dolía cada músculo de su cuerpo y sentía la cabeza como si mil alfileres se le clavaran al mismo tiempo, la borrachera debe haber sido feroz, pensó.

Recuerdos vagos, una mujer cenando con él, luego la luz en sus ojos, voces que hablaban a su lado, alguien que decía: No creo que sea el adecuado, solo por que sea idéntico a el, no quiere decir que pueda.

Se movió y el dolor lo golpeo en todas las fibras de su cuerpo, se estiro lentamente y trato de controlar sus músculos uno por uno como hacia al terminar su rutina de yoga.

Esto termino de despertarlo, habría sido todo una pesadilla, vendría Elena, le traería el desayuno y luego él iría a la oficina como todos los días.

Rápidamente se dio cuenta que no era así, que todo había ocurrido realmente, el día anterior había recibido la notificación donde le daban 24 horas para dejar su oficina y evitarse la vergüenza de ser desalojado de la misma.
Su socio y amigo de toda la vida se negó terminantemente a auxiliarlo hasta que el pudiera reponerse y el salio a caminar sin rumbo.
Ahora le vino a la memoria, el bar, la mujer misteriosa, la invitación a quedarse, la cena....................
Estaba en una gran cama tipo king size, con sabanas de seda negras y un acochado a tono. A través de las cortinas se filtraba la luz tenue y rojiza del sol amaneciendo.
No recordaba nada de la habitación en que se encontraba, y no recordaba haber visto algo parecido en su vida.
Cuando apoyo los pies en el piso, percibió una suave vibración y una textura calida ………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………

miércoles, 30 de enero de 2008

Donde llega el Camino - Cap. 1d.

Se levanto y tomándolo de la mano lo llevo hacia la puerta que conducía al interior.
La pareja se había marchado hacia rato, y el barman hacia los últimos arreglos del día en la barra, para luego cerrar el bar.

Al pasar la puerta surgía un pasillo que hacia la derecha conducía a la cocina y dependencias propias del bar y hacia la izquierda daba a la zona intima.

La noche iba de sorpresa en sorpresa, luego de esta inesperada invitación, el lugar al que arribaron era aun más sorprendente.
Al atravesar otra puerta y dejar atrás el pasillo que los traía desde el bar, llegaron a una amplia recepción, iluminada suavemente y decorada con gran gusto.
Un cuadro con un motivo Wagneriano comandaba una de las paredes, dando paso a un inmenso salón donde llamaba la atención una inmensa pantalla de televisión de extraño diseño.
En una esquina de la sala en cuestión, estaba puesta una mesa con la cena para dos personas servida.
Los cubiertos y la vajilla eran de gran riqueza y calidad.
-Estoy sorprendido, donde estamos.
-En mi casa, te agrada?
-Si no esperaba algo así en este lugar.
Ella lo invito a sentarse y le dijo -cómo en la vida no todo lo que reluce es oro, ni todo lo que es oro reluce.

El empezó a preguntarse si realmente todo estaba bien.
Desde luego, la situación en la que se encontraba era muy extraña, pero todo había sido extraño en los últimos meses.
Al concluir la cena el cansancio producto del stress y la caminata amenazaba con vencerlo y no podía evitar quedarse dormido.
Ella se dio cuenta y lo condujo a un dormitorio, despidiéndolo con un descanse mañana todo se vera mejor.
El apenas alcanzo a desvestirse antes de caer en un sueño profundo.

martes, 22 de enero de 2008

Donde llega el Camino- Cap. 1c

-Su pedido, nuevamente la voz de la mujer lo trajo a la realidad, - aquí tiene el café que pidió y una porción de torta que lo hará sentir mejor- dijo- al mismo tiempo que lo miraba como invitándolo a hablar.
-Quiere acompañarme, le pregunto el y al ver que ella asentía, la invito a sentarse.
-Me llamo Brian y acabo de perder todo cuanto tenia.
Ella permaneció en silencio, invitándolo a seguir contando.
-No hay mucho que decir, simplemente todo lo que tenía y por lo que trabaje los últimos veinte años se ha ido, mi mejor amigo me traiciono y mi amante me abandona, aunque esto último lo puedo poner dentro de las cosas buenas.

Ella lo miro a los ojos y tomándole una mano cómo si se conocieran de toda la vida le dijo – y si en lugar de un gran fracaso esta fuera una gran oportunidad, no podría ser que su destino tenga marcado otro camino y que la única forma de que esto ocurra es empezando de nuevo-.

Braian la miro sin entender la situación, quien era esta mujer que le hablaba con tanta seguridad cómo si lo conociera de toda la vida y porque el aceptaba esto cómo algo natural.
Ella sonrío, cómo si supiera lo que él estaba pensando y le pregunto –tiene donde pasar la noche, se ha hecho muy tarde y no es seguro andar caminando por aquí a esta hora.

-Me esta ofreciendo albergue ? -pregunto él –Si porque que no, le respondió ella y a propósito mi nombre es Brunni.
-Pero usted no me conoce, no sabe quien soy.
-Sé más de usted de lo que cree, pero de eso hablaremos mañana, hoy se ha hecho muy tarde y debe descansar.
Ahora su voz había tomado una autoridad propia de quien esta acostumbrado a mandar.
Este cambio hizo que la mirara mas en detalle, era alta, casi tan alta como él, con el cabello negro azabache, la piel muy blanca, ojos celestes verdosos y un cuerpo muy bien formado que la forma simple con que estaba vestida no lograba disimular.

viernes, 18 de enero de 2008

Donde LLega el Camino - Cap. 1b

El lugar era pequeño, con una barra iluminada y cuatro mesas armadas frente a la misma, en una semipenumbra que permitía algo de intimidad para quien se sentara en ellas.
Solo una estaba ocupada, por una pareja que intercambiaba arrumacos.

Un barman, de edad indefinida, repasaba con un trapo húmedo la barra.

Dejo su impermeable colgado en una percha ubicada al lado de la puerta de entrada y se sentó en la mesa mas alejada de la pareja, quería estar tan solo como fuera posible posible.
Instintivamente se llevo una mano al bolsillo para comprobar si traía algún dinero y aguardo sin apuro que alguien viniera a tomarle el pedido.

Su mente se disparo hacia la conversación de despedida que sostuvo con Elena, su pareja.
Ya había pasado una semana de la misma y parecía una eternidad.
Sonrío al recordar cómo la misma mujer que dos meses atrás en un crucero de placer por el Caribe lloraba de felicidad sobre su pecho y le decía que ningún hombre jamás la había hecho tan feliz, fuera la misma que hoy se negaba a contestar sus llamados telefónicos.
Ahora ya no importaba, era casi un alivio saber que no estaba mas en su vida.

-Que le sirvo? .La voz a su lado lo saco de sus pensamientos.
-Un café por favor, contesto sin levantar la vista.
-Se siente bien, pregunto la misma voz y algo extraño le sucedió.
Era como si una corriente de calidez lo envolviera, levanto la cabeza y a su lado estaba una mujer de entre 30 y 40 años, con una sonrisa que le iluminaba la cara y una mirada que lo envolvía de una manera extraña.
-No, le contesto, casi sin pensar.
La mujer lo miro y cómo si supiera lo que le pasaba y sin que el se lo pidiera dijo - le traeré también algo para que coma, se sentirá mejor.

La miro irse por una puerta que estaba detrás de la barra y empezó a observar con más cuidado el lugar donde se encontraba.
Las paredes estaban revestidas de boasserie, a la que los años en lugar de disminuirla le daban prestancia.
La puerta de entrada era de madera sólida y todo el ambiente irradiaba una atmósfera simple y reconfortante.
Lentamente comenzó a realizar in mente un inventario de lo que le quedaba y a tratar de pensar como seria el día de mañana.

jueves, 17 de enero de 2008

Donde llega el Camino - Cap. 1a

Donde llega el camino, es una pregunta que solía hacerse cuando la demora de un avión lo dejaba sentado en la sala de espera de algún aeropuerto sin saber que hacer mas que tratar de encontrarle algún sentido a este ir de un lado al otro sin parar.

Pero en este gris y lluvioso día de mayo, no tenia preguntas.

Recordaba haber salido de su oficina, sabiendo que ya no regresaría, le dijo adiós a su secretaria, saludo con un hasta mañana al recepcionista y al cerrarse la puerta a sus espaldas, sé cerro el mundo que lo había rodeado desde que recibiera su graduación en la universidad y comenzara su carrera para hacer dinero.

Camino despacio.
No seguía ningún rumbo fijo.
Solo caminaba.
Las ideas llegaban por su mente, pero ninguna se quedaba por mucho tiempo.

Estaba cómo al principio, pero 20 años después, con dos matrimonios fracasados, afortunadamente sin hijos, una sucesión de amantes sin amor y en cero de nuevo.

Las calles pasaban bajo sus pies, pero no lo notaba, como tampoco a la fría llovizna que caía sobre la ciudad.

Por momentos tomaba conciencia y reconocía un gesto, una calle, algo familiar, pero la mayor parte del tiempo estaba sumergido en su bruma interna, sin notar lo que pasaba a su lado.

Todo su mundo había desaparecido como por arte de magia.

En 48 hs. paso de ser un ejecutivo que con sus decisiones manejaba el destino de cientos de personas, a un confundido caminante sin rumbo ni destino.

Al caer la noche detuvo su andar y como quien se despierta de un sueño miro a su alrededor para tratar de orientarse, pero nada le era familiar.

Que en su caminata había alcanzado los suburbios era claro, pero no sabia donde estaba exactamente, cuando salió de su oficina era cerca del mediodía, miro el reloj, vio que eran las 21.30 hs. pasadas.

La hora y el mal tiempo habían vaciado la calle y solo se veía un bar pequeño abierto a unos cien metros.

La luz de la marquesina, al reflejarse sobre el asfalto mojado, marcaba un sendero, se dirigió hacia el y mientras lo hacia, percibió por primera vez sus ropas húmedas por la lluvia, y el agotamiento producto de esa larga caminata sin rumbo lo invadió por completo.

Al entrar al bar, la calidez del mismo se convirtió en la primera sensación agradable que recibía en el día.